¿Qué tiene que ver la física que estudian los alumnos en clase con una misión espacial a la Luna? Mucho más de lo que puede parecer. Cada lanzamiento, cada cambio de velocidad y cada maniobra de una nave espacial dependen de principios físicos que se estudian en Secundaria y Bachillerato. Las misiones Artemis son una oportunidad perfecta para comprobar que conceptos como fuerza, aceleración, movimiento y energía no son solamente fórmulas que aparecen en un examen.
Son las herramientas que permiten hacer posible la exploración espacial.
Cuando vemos despegar un cohete, puede parecer que simplemente asciende verticalmente hacia el espacio. En realidad, detrás del lanzamiento existe una enorme cantidad de cálculos relacionados con la velocidad, la masa, la gravedad y la energía.
El objetivo inicial es conseguir que el vehículo acelere lo suficiente para abandonar la superficie terrestre y comenzar su trayectoria espacial.
Fuerza y aceleración: la tercera ley de Newton
Uno de los conceptos fundamentales para entender cómo funciona un cohete es la tercera ley de Newton: cuando un cuerpo ejerce una fuerza sobre otro, este último ejerce una fuerza de igual magnitud y sentido contrario.
Los motores expulsan gases a gran velocidad hacia abajo y, como consecuencia, el cohete recibe un empuje hacia arriba.
Este principio es uno de los ejemplos más interesantes para explicar a un estudiante que las leyes de la física tienen aplicaciones reales.
¿Por qué un cohete necesita tanta energía?
La Tierra ejerce una fuerza gravitatoria sobre todos los objetos que se encuentran cerca de ella. Para enviar una nave al espacio es necesario proporcionar suficiente energía para acelerar el vehículo y modificar su trayectoria.
Además, el cohete tiene que transportar combustible, estructura, sistemas de navegación y, en el caso de una misión tripulada, todo lo necesario para mantener a los astronautas con vida.
Esto hace que la relación entre masa, energía y velocidad sea especialmente importante.
La importancia de la aceleración
En física, la aceleración describe cómo cambia la velocidad de un objeto.
Durante un lanzamiento, la velocidad del vehículo aumenta rápidamente. Pero la situación no es tan sencilla como aplicar una única fórmula, porque la masa del cohete también cambia a medida que consume combustible.
Por eso, los cálculos utilizados en una misión espacial requieren modelos mucho más complejos que los ejercicios habituales de un libro de texto.
¿Qué tiene que ver todo esto con lo que estudia un alumno?
Muchos de los conceptos que aparecen en las asignaturas de Física tienen precisamente este tipo de aplicaciones.
- Fuerzas y movimiento.
- Aceleración.
- Energía.
- Cantidad de movimiento.
- Gravitación.
- Velocidad.
- Vectores.
- Movimiento orbital.
La diferencia es que en clase normalmente se estudian mediante problemas simplificados para comprender cada concepto por separado.
En una misión espacial, todos ellos tienen que funcionar conjuntamente.
Artemis demuestra que la física no es solamente teoría
Una de las mejores formas de despertar el interés por una asignatura es relacionarla con situaciones reales.
Un alumno que tiene dificultades con las fórmulas puede encontrar mucho más interesante preguntarse cómo consigue un cohete llegar a la Luna que resolver una ecuación sin conocer para qué sirve.
Utilizar ejemplos relacionados con el espacio puede ayudar a comprender conceptos abstractos y mostrar que las matemáticas y la física forman parte de tecnologías que utilizamos para resolver problemas reales.
¿Y si las dificultades con Física empiezan a acumularse?
En Física, los contenidos suelen estar relacionados entre sí. Si un alumno no comprende bien conceptos básicos como fuerzas, vectores o movimiento, los temas posteriores pueden resultar cada vez más complicados.
En estos casos, puede ser útil detenerse, identificar dónde aparece la dificultad y reforzar esos conocimientos antes de continuar avanzando.
Las clases particulares permiten adaptar el ritmo de aprendizaje y dedicar más tiempo a aquellos conceptos que necesitan una explicación adicional.
De la clase de Física a la Luna
La próxima vez que un alumno vea un lanzamiento espacial, puede intentar identificar algunos de los conceptos que estudia en clase.
Fuerzas, energía, aceleración, gravedad y movimiento dejan de ser simplemente palabras de un temario y pasan a formar parte de una misión real.
Y precisamente ahí está una de las grandes ventajas de aprender ciencia: entender cómo las ideas que se estudian en un aula pueden terminar convirtiéndose en herramientas para explorar otros mundos.